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Abril de 1975. Apenas quedan seis meses para que la vida de Franco se apague y todo el país mira al futuro con mezcla de temor y esperanza. Sin embargo, aquella última primavera de la dictadura, Carlos Alcántara sólo tiene una cosa en la cabeza: que el Atlético de Madrid, su Atleti, se proclame campeón del mundo ante el Independiente de Avellaneda. Pero 1975 no sólo fue un año vibrante para los aficionados del Atlético, sino también para el resto de los españoles. Mientras se resquebrajaba el régimen de Franco, la sociedad española, cada vez más contestataria, iba consiguiendo pequeños logros en materia de libertad a los que, sin embargo, la dictadura respondía dando sus últimos coletazos. Así, al aumento de la represión siguieron el cierre de periódicos y universidades, o la ejecución de los últimos condenados a muerte por el Franquismo.
El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria, Respaldada por la nueva “ley de la mayoría de edad de la mujer casada”. Después del cierre de Meyni , se asocia con Pili para abrir una peluquería .
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